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Aprendiendo una lección
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Ojo vigilante
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El momento de mamá
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Lecciones de leopardo Lecciones de leopardo

Aunque seguro en los brazos de su mamá, esta cría de leopardo tiene mucho que aprender. Su madre le enseñará unas lecciones muy importantes. Otras lecciones las aprenderá por su propia cuenta.

La cría de leopardo sólo tenía 8 días cuando la vimos por primera vez en una región a lo largo del Delta del Okavango en Botswana. Sus ojos tenían un color gris lechoso. Se tambaleaba un poco cuando intentaba caminar. Pero cuando salió de su guarida, se veía muy curiosa y valiente.

La cría parecía ser mucho más valiente de lo que debería. Cinco preciosas crías ya habían muerto. Las hienas, los mandriles y otros depredadores las habían atacado. ¿Qué le pasará a ésta?

UNA PEQUEÑA EXPLORADORA

Los leopardos son difíciles de encontrar. Viven y cazan solos. Tienen vidas secretas, sobreviviendo con gran sigilo e inteligencia.

Por eso decidimos pasar tres años y medio siguiendo a la cría. La vimos crecer y aprender a vivir por su cuenta.

La nombramos Legadema. Esto significa “luz del cielo” en Setswana. Casi de inmediato se enfrentó al peligro. Una manada de mandriles trató de arrastrar a la madre junto con su cría de su guarida. Las hienas hambrientas añoraban comérsela. Los leones representaban un gran peligro también. Pero nada de esto logró parar a Legadema de explorar.

EDUCACIÓN EN CASA

La cría aprendió mucho cuando su madre iba a buscar comida. Unos monos—cercopitecos verdes—daban alaridos cuando la veían lejos de su guarida. Unas ardillas que corrían a refugiarse hacían sonar los llamados de alarma. Cualquier depredador peligroso podría haber oído estos ruidos. Los sonidos podrían haberlos traído corriendo.

La cría no quería toparse con algún depredador. Por lo tanto, cada vez que esto le pasaba, aprendía a esconderse mejor. Esto le ayudaba a encontrar su propia presa y a evitar ser la comida de otro animal.

Cuando no estaba cazando, la madre de Legadema le enseñaba a su cría a matar presa. Después de todo, los leopardos son carnívoros. Ellos sobreviven cazando y comiéndose a otros animales.

Los leopardos no son melindrosos, es decir, no son delicados para comer. Ellos se comen cualquier cosa: desde pequeños roedores hasta antílope. A veces se comen los bebés de ñúes y de cebras. Hasta comen carroña, o mejor dicho, la carne de animales muertos.

La madre de Legadema le enseñó a inmovilizar la presa. Le enseñó a sujetar la presa en su garganta con sus fuertes mandíbulas. Estas son las habilidades que un leopardo necesita saber para sobrevivir en la naturaleza salvaje. Sólo después de haber aprendido estas lecciones puede crecer la cría y llegar a ser un gran leopardo, o sea un feroz cazador.

HACIENDO LA COMIDA

Cuando Legadema tenía cinco meses, su madre le trajo el bebé de un impala, un tipo de antílope. Al principio, Legadema no sabía qué hacer con el animalito. Comenzó a jugar con el animalito como si fuera un juguete. Entonces comenzó a atacarlo, pero no sabía cómo matarlo. Su madre la guío con mucha paciencia. Le enseñó cómo se convierte un animal vivo en una comida.

Para aprender bien la lección, Legadema les prestó atención a las ardillas. Jugaba al escondite con ellas. Los juegos que ella jugaba no eran sólo para divertirse. Le enseñaron a cazar y a matar su presa.

Con el paso de los años, Legadema mató a cientos de ardillas. También logró matar presa más grande, como por ejemplo los bebés de jabalíes verrugosos.

POR POQUITO

Un día, Legadema y su madre estaban jugando en un árbol. Estaban a 18 metros (60 pies) de altura. Los leopardos encuentran refugio de los depredadores en los árboles.

Esta vez era diferente. De repente, Legadema perdió el equilibrio y se deslizó. Se agarró de la rama. Una caída podría haber matado a la valiente cría de leopardo.

Su madre dio un salto y se puso en acción. Le ayudó a recobrar el equilibrio en la rama. Esto no es nada fácil cuando sólo tienes garras y dientes afilados. Por el momento, la madre y su cría estaban a salvo.

POR SÍ SOLA

Cuando Legadema tenía 13 meses, se peleó con su madre. Esto ocurrió cuando la cría no quiso compartir una comida con su madre. Su madre la expulsó de su guarida. La cría tendría que sobrevivir por sí sola.

Al principio, vivió cerca de la guarida de su madre. Cazaba en el territorio de su madre. Lentamente, se mudó más lejos y encontró su propio territorio. Cazaba su propia presa y se escondía de los depredadores.

Los leopardos por lo general les tienen miedo a los mandriles. Pero un día, Legadema verdaderamente nos sorprendió. Mató a una hembra adulta de los mandriles. Entonces descubrió a un bebé agarrado del cuerpo muerto de su madre. El pequeño mandril estiró sus brazos hacia Legadema. Por unas cuantas horas después, la cría de leopardo cuidó al recién nacido bebé mandril.

Ella lo aseó. Lo llevó a lo alto de un árbol para mantenerlo a salvo. Los dos se abrazaron y se durmieron. A pesar del cuidado de Legadema, el bebé no logró sobrevivir la noche.

Ahora, Legadema tiene cuatro años. Tiene una pareja y muy pronto quizás tenga sus propias crías. Legadema les enseñará las mismas lecciones que su madre le enseñó a ella.

Artículo por Dereck Joubert. Fotografía en la cabecera por Beverly Joubert. "Lecciones de leopardo" aparece en las páginas 10-15 en el ejemplar de abril 2007.


Palabras sabias:


carnívoro: un animal que se come a otros animales

carroña: la carne de un animal muerto

guarida: el lugar donde un animal se esconde o descansa

depredador: un animal que se come a otros animales

presa: el animal que se convierte en la comida de otro animal

territorio: una región que un animal reclama para sí mismo

manada: un grupo de mandriles

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