El gran terremoto
Un fuerte terremoto derribó la ciudad de San Francisco hace 100 años este mes.
Eleanor Watkins no necesitó un despertador el 18 de abril de 1906. Tampoco lo necesitó la mayorí a de sus vecinos en San Francisco. Ellos se despertaron a sacudidas a las 5:12 a.m. “Me despertó un gran estruendo al caerse los muebles, y el sonido del subir y bajar de mi casa mientras se estremecí a,” escribió Watkins después. La sacudida violenta duró menos de un minuto. Aunque pareció durar mucho más.
Durante ese minuto desastroso, el suelo se sacudió. El terremoto aventó a la gente de sus camas. Las cosas se caían al suelo estrepitosamente. Los edificios de derribaron. Mientras tanto, se veía la salida del sol en el cielo despejado y azul.
UNA ESCENA RARA
La señora Watkins y su esposo corrieron hacia fuera. Allí encontraron una escena rara. Las calles estaban llenas de gente espantada. Muchos todavía vestían sus pijamas.
Por toda la ciudad, los edificios se habían desmoronado. Las vías de los tranvías estaban retorcidas. El ayuntamiento yacía en ruinas.
Entre todo ese caos, un famoso cantante de opera se asomó por la ventana de su hotel y cantó. ¡Quería asegurarse de que no había perdido su voz!
LA FALLA DEBAJO DE LOS PIES
¿Qué había ocurrido? La respuesta yacía bajo los pies de las personas de San Francisco. Su ciudad está situada a lo largo de la Falla de San Andrés. Este es un corte profundo que mide 600 millas de largo en la superficie de la Tierra.
La falla marca el límite entre dos placas. Una placa es un pedazo grande de la superficie de la Tierra. Estas placas caben juntas como si fueran piezas que formaran parte de un gigantesco rompecabezas.
Estas placas se mueven a través de nuestro planeta. Por lo general, solamente se mueven poco a poco. Por ejemplo, la placa que está al lado oeste de la Falla de San Andrés se desliza hacia el norte muy lentamente. Sólo se mueve 1,5 pulgadas por año.
Sin embargo, de vez en cuando, la placa se traba. Y de repente, se propulsa hacia el norte. El 18 de abril de 1906, esta placa se movió 20 pies hacia el norte en menos de un minuto. Este movimiento provocó uno de los terremotos más grandes que haya sacudido a los Estados Unidos.
¡FUEGO!
Al principio, la señora Watkins se consideró afortunada. Sólo unas cuantas cosas en su casa se habían roto. Lo mejor de todo era que ella y su esposo se encontraban bien.
Pero después las cosas empeoraron. ¡La ciudad de San Francisco se encendió! Unos minutos después, la señora Watkins vio cinco columnas de nubes de humo que subían hacia el cielo.
El terremoto había roto muchas de las cañerías de agua. Eso significaba que no había agua para apagar el fuego. Edificio tras edificio se quemó. En la tarde, casi toda zona del centro de la ciudad estaba ardiendo.
Los bomberos comenzaron a estallar las casas para parar la propagación de las llamas. Esa noche, la señora Watkins veía la vista desde la colina cerca de su casa. Podía ver llamas tan lejos como llegaba su vista.
CIUDAD SIN TECHO
Mientras el infierno ardía, la gente huía. Se llevaron todo lo que podían. Unas personas se fueron en barco. Miles más se acurrucaban en los parques al borde de la ciudad.
Cuando el incendio por fin paró, 28.000 edificios habían desaparecido. El fuego había destruido más edificios que el terremoto. La ciudad de San Francisco estaba casi enteramente destruida. Había aproximadamente 225.000 personas sin techo.
Entre estas personas sin techo figuraban el doctor y la señora Watkins. Su casa grande estaba completamente destruida. Por lo tanto se quedaron con unos amigos cuyas casas habían estado a salvo del daño. ¿Y luego, qué iban a hacer? ¿Se mudarían a otra ciudad? ¿Reconstruirían su hogar?
EL ESPIRITU DE LA RECUPERACION
Uno se imaginaría que la gente de San Francisco estaría desesperada. Pero muchos se conformaban con el hecho de estar vivos.
Las cosas mejoraron muy rápido. Llegó ayuda de todas partes del mundo. El ejército montó campamentos de tiendas en los parques de la ciudad. Los soldados se aseguraron de mantener los campamentos seguros y limpios.
Después la ciudad construyó miles de casas pequeñas verdes. Las familias podían alquilar estas casitas con muy poco dinero. Luego, compraron las casitas.
Mientras tanto, los funcionarios de la ciudad comenzaron a planear una nueva ciudad de San Francisco. Ellos diseñaron una ciudad grandiosa, con unos edificios magníficos.
La gente de San Francisco esperaba con anticipación la construcción de su ciudad: deseaban una ciudad más grande y más bella que nunca. ¿Y sabes qué? ¡Lo lograron! Solamente nueve años después de este gran terremoto, la ciudad de San Francisco se hizo resaltar presentando la feria internacional.
Eleanor Watkins compartió el orgullo de su ciudad. “El espíritu de esta gente es lo más maravilloso que yo me podría imaginar,” escribió. “Me siento orgullosa de ser de San Francisco.”
Artículo por Beth Geiger. Foto de cabecera por © Bettmann/Corbis. "El gran terremoto" aparece en las páginas 10-17 de nuestro ejemplar de abril 2006.
PALABRAS SABIAS
falla: un corte profundo en la superficie de la Tierra
infierno: un fuego enorme
magnífico: maravilloso
placa: un pedazo grande de la superficie de la Tierra
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